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Alimentación natural en
cautividad.
La dieta de los testudínidos mediterráneos en estado
silvestre se compone mayoritariamente de las mismas plantas de las que
se ha alimentado históricamente el ser humano y la
mayoría de vertebrados herbívoros, prefiriendo obviamente
las especies de hoja ancha y blanda, y en general las que poseen escasa
toxicidad. Muchas de estas especies tienen equivalentes en la
vegetación ruderal, propia de caminos, campos de cultivo, etc.,
y forman parte habitual del capítulo de 'malas hierbas' de las
zonas ajardinadas.
Las familias botánicas que parecen ofrecer mayor palatabilidad a
las tortugas terrestres nativas del entorno mediterráneo son las
compuestas -ver más abajo-, leguminosas o papilionáceas
-en especial géneros mayoritariamente compuestos por plantas de
porte herbáceo como Trifolium, Lathyrus, Vicia, Hedysarum,
Lotus, Medicago, etc.-, malváceas -malvas de los géneros
Malva, Lavatera, Althaea, Alcea-, chenopodiáceas -acelgas y
remolachas (Beta), cenizos o bledos (Chenopodium), espinacas
(Spinacia), arnachos (Atriplex)-, poligonáceas -romanzas y
acederas (Rumex, Emex), persicarias (Polygonum), etc.),
plantagináceas (Plantago), amarantáceas (Amaranthus,
Alternanthera), boragináceas -borrajas (Borago), viboreras
(Echium), heliótropos (Heliotropium), lenguas de buey (Anchusa,
Cynoglossum), etc.-, crassuláceas -Crassula, Sedum, etc.-,
crucíferas -jaramagos (Sisymbrium, Diplotaxis, Rapistrum), rucas
(Eruca), coles y berzas (Brassica), carraspiques (Iberis),
rábanos (Raphanus), etc.-, papaveráceas -amapolas
(Papaver, Glaucium)-, rosáceas (en especial las de porte
herbáceo como fresas (Fragaria, Duchesnea), cincoenramas
(Potentilla), agrimonias (Agrimonia), etc.-, urticáceas -ortigas
(Urtica), parietarias (Parietaria)-, portulacáceas -verdolaga
(Portulaca)-, cariofiláceas -collejas (Silene),
gipsófilas (Gypsophila), claveles (Dianthus), sanguinarias
(Paronychia), jaboneras (Saponaria), pamplinas (Stellaria,
Spergularia)-, dipsacáceas (Dipsacus, Scabiosa),
verbenáceas (Verbena, Lippia), violáceas (violetas
-género Viola-), así como todo tipo de
monocotiledóneas de baja toxicidad como las gramíneas
-Avena, Bromus, Poa, Festuca etc, -, cyperáceas -Carex,
Schoenus, Cyperus, Scirpus-.,
En el caso de las compuestas destacan por su mayor preferencia las
especies que sólo poseen flores liguladas o en lengüeta
como los dientes de león (Taraxacum, Leontodon, Hyoseris,
Hypochoeris, etc.), las cerrajas (Sonchus, Crepis, Picris, Tolpis,
etc), achicorias o endivias (Cichorium), lechugas y escarolas
(Lactuca), los cardos silvestres (Carduus, Cirsium, Scolymus, etc.),
las alcachofas y cardos cultivados (Cynara), las centaureas (Centaurea,
Mantisalca, Cheirolophus, etc.); en general muestran menor preferencia
por las especies que poseen capítulos con flores tubulares
centrales y liguladas periféricas -como las típicas
margaritas-, ya que muchas de ellas poseen esencias y compuestos
tóxicos.
De algunas familias botánicas de baja o moderada toxicidad
tienden a preferir las especies de hoja más blanda o suculenta o
los brotes nuevos y turiones, como ocurre con algunas cistáceas,
convolvuláceas, resedáceas, rubiáceas,
escrofulariáceas, asparagáceas (esparragueras),
iridáceas (lirios, gladiolos), liliáceas,
orquidáceas, ruscáceas (ruscos) y smilacáceas
(zarzaparrillas).
En general huyen de las familias con alta toxicidad foliar como
araliáceas, aristoloquiáceas, asclepiadáceas,
euforbiáceas, rutáceas, ranunculáceas,
solanáceas, amaryllidáceas, aráceas,
colchicáceas, hyacintáceas, juncáceas, etc.;
también de las que suelen poseer alta concentración de
esencias o combinación de éstas con tóxicos -aun
cuando consuman las especies que poseen dichos productos en menor
cantidad, o bien lo hagan en etapas tempranas en las que aún no
poseen suficiente concentración- como geraniáceas,
labiadas, gutíferas o hipericáceas,
pittosporáceas, valerianáceas, umbelíferas,
aliáceas (ajos). No obstante lo anterior es importante
considerar que, como el resto de vertebrados, las tortugas terrestres
deben complementar su dieta con especies 'medicinales' necesarias para
purgarse, cicatrizar heridas internas, etc. Algunas especies vegetales
de toxicidad moderada pueden formar parte de dicha sección de la
dieta de los testudínidos, por lo que no es raro que puedan
consumir pequeñas cantidades de acantos (Acanthus),
asfódelos (Asphodelus), aros y calas (Arum, Arisarum,
Zantedeschia), jacintos silvestres (Dipcadi, Ornithogalum, Urginea)
etc., y sobre todo de umbelíferas (eneldo, perejil,
férula, etc.).
La incorporación de muchas especies no nativas a nuestra flora
silvestre y cultivada aumenta sustancialmente el margen de la dieta
útil de las tortugas, incluyendo numerosos representantes de
familias como las aizoáceas o mesembriantemáceas,
cucurbitáceas, onagráceas, oxalidáceas,
aloáceas, o los representantes menos espinosos de
agaváceas y cactáceas.
Además de todo lo indicado, los testudínidos complementan
su dieta natural con frutos desprendidos de las plantas, en cuyo caso
debe tenerse en cuenta que muchas especies de hoja tóxica, cuyas
partes verdes son desechadas por las tortugas, producen frutos
comestibles; un caso típico es el tomate (Lycopersicum) y en
general los frutos de la mayoría de solanáceas.
Más abundante es el caso de plantas que, teniendo hojas
palatables para las tortugas, no desarrollan éstas a nivel del
suelo, por lo que sólo poseen acceso a los frutos caídos;
es el caso, entre otros muchos, de la vid (Vitis), o las
rosáceas cultivadas como melocotones, ciruelas, cerezas, etc.
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